
Escuchar es mucho más que percibir sonidos; es la herramienta principal que tiene nuestro cerebro para conectar con el mundo, entender nuestro entorno y comunicarnos con las personas que queremos. Cuando esa capacidad empieza a fallar, no solo se pierde volumen, sino que aparece la frustración del tan temido «oigo, pero no entiendo».
En esta guía te explicamos qué es la hipoacusia, por qué se produce y cuáles son los diferentes tipos y grados de pérdida auditiva que existen. Entender el problema es el primer paso indispensable para encontrar la solución tecnológica y clínica adecuada.
¿Qué es exactamente la hipoacusia?
En términos médicos, la hipoacusia es la disminución de la capacidad auditiva en uno o ambos oídos. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que indica que alguna de las partes del sistema auditivo (el oído externo, medio, interno o la vía nerviosa que conecta con el cerebro) no está funcionando correctamente.
La hipoacusia puede aparecer de forma repentina (hipoacusia súbita) o desarrollarse de forma muy gradual a lo largo de los años. Este último caso es el más peligroso a nivel de prevención, ya que el cerebro del paciente se va «acostumbrando» al silencio, compensando la falta de audición con lectura labial o deducción del contexto, lo que retrasa el diagnóstico.
Tipos de hipoacusia según su origen anatómico
Para determinar el tratamiento correcto, no basta con saber que hay una pérdida de audición; es crucial identificar en qué parte exacta del trayecto sonoro se encuentra el «bloqueo». Clínicamente, dividimos la hipoacusia en tres grandes tipos:
1. Hipoacusia Neurosensorial (o de percepción)
Es el tipo de pérdida auditiva más frecuente en adultos. Se produce cuando hay un daño en el oído interno (específicamente en las células ciliadas de la cóclea) o en el nervio auditivo que transmite la señal al cerebro.
- Causas comunes: El envejecimiento natural (presbiacusia), la exposición continuada a ruidos fuertes (trauma acústico), factores genéticos, infecciones virales o el uso de medicamentos ototóxicos.
- Síntomas característicos: Los pacientes suelen percibir que las personas murmuran o no vocalizan bien. Tienen gran dificultad para entender conversaciones en entornos ruidosos (restaurantes, reuniones familiares) y es muy común que venga acompañada de acúfenos o tinnitus.
- Tratamiento: Al ser un daño nervioso y celular, generalmente es irreversible de forma natural. La solución pasa por la adaptación de audífonos de alta tecnología o, en casos profundos, implantes cocleares, acompañados siempre de rehabilitación auditiva.
2. Hipoacusia Conductiva (o de transmisión)
En este caso, el oído interno está perfectamente sano, pero el sonido no logra llegar hasta él. El problema se encuentra en el oído externo o en el oído medio (tímpano y cadena de huesecillos). El sonido choca contra una barrera mecánica.
- Causas comunes: Tapones de cerumen, exceso de mucosidad (muy habitual en la otitis infantil), perforación del tímpano, otosclerosis (rigidez de los huesecillos) o malformaciones del canal auditivo.
- Síntomas característicos: Sensación de tener el oído taponado, percepción de la propia voz muy alta (autofonía) y pérdida de volumen general en todos los sonidos.
- Tratamiento: A diferencia de la neurosensorial, muchos casos de hipoacusia conductiva pueden revertirse mediante tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas (drenajes, limpieza clínica, cirugía reconstructiva).
3. Hipoacusia Mixta
Como su nombre indica, es una combinación de las dos anteriores. El paciente presenta un daño tanto en la transmisión mecánica del sonido (oído externo/medio) como en la recepción neurológica (oído interno/nervio auditivo).
- Ejemplo clínico: Un adulto mayor que ya padece presbiacusia (neurosensorial) y además desarrolla una infección severa de oído medio (conductiva). Su tratamiento requerirá abordar ambas patologías de forma combinada.
Grados de hipoacusia: ¿Cuánto sonido se ha perdido?
Además del tipo anatómico, las audiometrías tonales nos permiten clasificar la hipoacusia según su severidad, medida en decibelios (dB). Esta escala es fundamental para configurar cualquier prótesis auditiva:
- Leve (21 – 40 dB): Cuesta entender susurros o conversaciones en ambientes muy ruidosos. El paciente suele pedir que le repitan las cosas.
- Moderada (41 – 70 dB): Es necesario elevar bastante la voz para mantener una conversación fluida. El paciente necesita subir mucho el volumen de la televisión o la radio.
- Severa (71 – 90 dB): Solo se perciben voces muy fuertes o gritos cerca del oído. La comunicación verbal sin apoyo de audífonos se vuelve casi imposible.
- Profunda (más de 90 dB): El paciente solo percibe ruidos ambientales extremadamente fuertes, como el motor de un avión cercano o un martillo neumático. Son casos que suelen requerir implantes cocleares y una logopedia intensiva.
Tu diagnóstico clínico en Madrid
Identificar el tipo y grado de hipoacusia es el primer paso; el segundo es ponerse en manos de especialistas capaces de reeducar tu sistema auditivo.
En nuestro centro del Barrio de Salamanca, no nos limitamos a vender audífonos. Bajo la dirección de Mª Belén Herrán (con más de 20 años de experiencia clínica en el Hospital La Paz), aplicamos el Método BelHer. Realizamos evaluaciones exhaustivas para determinar el origen exacto de tu hipoacusia y diseñamos un plan integral que combina la mejor adaptación tecnológica con la rehabilitación logopédica necesaria para que tu cerebro vuelva a entender el lenguaje sin esfuerzo.
¿Sientes que tú o un familiar estáis perdiendo calidad de vida por culpa de la audición? Da el paso hacia la prevención y la tranquilidad.
- 📞 Teléfono: 672 16 80 02
- 📧 Email: akous.audiologia@gmail.com
- 🏢 Visítanos en: C/General Pardiñas, 3, Madrid, España.



