
Una audiometría es una prueba fundamental para conocer cómo funciona tu audición, evaluar si existe pérdida auditiva y determinar cuál es el grado y el tipo de hipoacusia, si la hay. Se trata de un examen objetivo, no invasivo y completamente indoloro que permite obtener información muy precisa sobre la capacidad auditiva de una persona. En este artículo vamos a explicar con detalle en qué consiste una audiometría, cómo se realiza paso a paso, qué resultados ofrece y por qué es clave para cuidar tu salud auditiva y la de tu familia.
Qué es exactamente una audiometría
La audiometría es una de las pruebas más importantes en el ámbito de la salud auditiva. Se utiliza tanto en revisiones rutinarias como en la evaluación de personas que ya presentan síntomas o sospechas de pérdida auditiva. Su objetivo es obtener una imagen precisa y detallada del funcionamiento del sistema auditivo, permitiendo al especialista comprender cómo percibe el sonido cada persona y si existe alguna alteración que requiera tratamiento o seguimiento.
Se trata de una prueba no invasiva, indolora y segura, adecuada para adultos, personas mayores y niños. Gracias a su precisión, constituye la base de cualquier estudio auditivo completo.
Definición y propósito
Una audiometría es una prueba auditiva cuya finalidad es evaluar la capacidad del sistema auditivo para detectar y procesar sonidos. Para ello, mide cómo responde cada oído a diferentes frecuencias y niveles de intensidad.
El tono (frecuencia) determina si un sonido es grave o agudo, mientras que la intensidad (volumen) indica si un sonido es fuerte o suave. La combinación de ambos parámetros permite conocer con exactitud qué sonidos es capaz de percibir una persona y cuáles requieren mayor volumen para ser detectados.
Qué evalúa una audiometría
Una audiometría aporta información clave para:
Determinar si existe pérdida auditiva.
Permite identificar si el umbral auditivo está dentro de los valores considerados normales o si existe una disminución en la sensibilidad auditiva.Cuantificar el grado de pérdida auditiva.
La prueba mide cuántos decibelios necesita el oído para percibir sonidos específicos. Esto permite clasificar la pérdida como leve, moderada, severa o profunda.Analizar el patrón de la pérdida según las frecuencias.
No todas las personas pierden audición de la misma forma. Algunas presentan dificultades en sonidos agudos, otras en graves. La audiometría revela ese patrón.Diferenciar entre tipos de pérdida auditiva.
Según los resultados, el especialista puede determinar si la pérdida es:conductiva, cuando el problema se encuentra en el oído externo o medio;
sensorineural, cuando el daño está en el oído interno o en el nervio auditivo;
mixta, cuando se combinan ambas.
Establecer la base para tratamientos o soluciones auditivas personalizadas.
Es la prueba fundamental para decidir si una persona puede beneficiarse de audífonos, qué tipo sería el adecuado y qué programación específica necesita. También sirve para valorar otras intervenciones clínicas o terapéuticas.
Por qué es una prueba tan relevante
La audiometría permite al especialista:
Conocer cómo escucha realmente una persona, más allá de su percepción subjetiva.
Detectar problemas que todavía no generan síntomas evidentes.
Realizar un seguimiento preciso de la evolución de la audición a lo largo del tiempo.
Tomar decisiones clínicas basadas en datos objetivos.
Cómo se realiza una audiometría
Una audiometría es un proceso estructurado que combina varias pruebas diseñadas para evaluar con detalle el funcionamiento del sistema auditivo. No se trata de un único test, sino de un conjunto de exploraciones complementarias, realizadas de forma segura e indolora. Este procedimiento tiene lugar en una cabina insonorizada, que evita interferencias externas y garantiza la fiabilidad de los resultados.
El objetivo es medir con precisión qué sonidos puede detectar cada oído y en qué condiciones, así como valorar la comprensión del habla y el estado general de la audición.
Preparación previa
Antes de comenzar la audiometría, el especialista realiza una serie de pasos esenciales para asegurar que la evaluación sea completa y personalizada. Una correcta preparación permite interpretar los resultados de forma adecuada y detectar cualquier factor que pueda influir en la audición.
1. Revisión de la historia clínica y síntomas auditivos
El especialista comienza con una entrevista detallada, en la que analiza:
Síntomas actuales: dificultad para oír, zumbidos, sensación de oído tapado, problemas de comprensión, etc.
Tiempo de evolución de los síntomas.
Exposición a ruido en el entorno laboral o recreativo.
Antecedentes personales y familiares de pérdida auditiva.
Episodios previos de otitis, mareos, vértigos o infecciones.
Uso de medicamentos que puedan afectar la audición.
Esta información es fundamental para orientar la evaluación y comprender mejor el origen posible de las molestias.
2. Exploración otoscópica
Antes de iniciar las pruebas en cabina, el profesional realiza una otoscopia, una exploración visual del oído externo y del tímpano.
Durante la otoscopia se comprueba:
Si existe acumulación de cerumen que pueda interferir en la prueba.
La integridad y coloración del tímpano.
Posibles signos de infección o irritación del conducto auditivo.
Presencia de cuerpos extraños o tapones.
Si se detecta alguna obstrucción o alteración, puede ser necesario retirar el cerumen o tratar el problema antes de continuar con la audiometría para evitar resultados imprecisos.
3. Explicación del procedimiento
Una parte esencial de la preparación es que el paciente comprenda en qué consiste la prueba.
El especialista explica:
Cómo se desarrollarán las distintas fases de la audiometría.
Qué respuesta debe dar el paciente cuando escuche un sonido (por ejemplo, levantar la mano o pulsar un botón).
Que la prueba se realiza en silencio, por lo que cualquier sonido que el paciente perciba debe ser comunicado.
Que es normal escuchar sonidos muy suaves y que algunas frecuencias pueden resultar más difíciles de detectar.
Esta información proporciona tranquilidad al paciente, mejora la colaboración durante la prueba y garantiza resultados más precisos.
Qué ocurre después de la preparación
Una vez completados estos pasos, se inicia el proceso dentro de la cabina insonorizada, donde se realizarán las pruebas:
Audiometría tonal, para detectar umbrales de audición.
Audiometría verbal, para valorar la comprensión del habla.
Otras pruebas complementarias si fueran necesarias (timpanometría, reflejos estapediales, etc.).
Estos resultados se recogen en el audiograma, el gráfico que mostrará cómo escucha cada oído en diferentes frecuencias e intensidades.
Tipos de pruebas dentro de una audiometría
Una audiometría completa incluye varias pruebas complementarias, cada una orientada a evaluar un aspecto específico de la audición. Esto permite obtener una visión global del funcionamiento del sistema auditivo y detectar con precisión cualquier alteración. Las dos pruebas principales son la audiometría tonal y la audiometría verbal o logoaudiometría.
Audiometría tonal
La audiometría tonal es la prueba más conocida y utilizada dentro de una evaluación auditiva. Su función es medir el umbral auditivo, es decir, el nivel mínimo de sonido que una persona puede escuchar en diferentes frecuencias.
Las frecuencias representan tonos desde graves hasta agudos, y la intensidad del sonido se mide en decibelios (dB). Con estos datos, el especialista puede detectar si existe pérdida auditiva, en qué frecuencias se manifiesta y cuál es su severidad.
Qué evalúa la audiometría tonal
La sensibilidad auditiva de cada oído por separado.
El umbral auditivo para distintos tonos puros.
Si la pérdida afecta a sonidos graves, medios o agudos.
Diferencias de audición entre un oído y otro.
Cómo se hace
La prueba se realiza en una cabina insonorizada para evitar ruidos externos que puedan interferir en la evaluación.
Los pasos son los siguientes:
Colocación de auriculares
El paciente se sienta dentro de la cabina y se le colocan auriculares específicos que permiten evaluar cada oído por separado.Emisión de tonos puros
El audiómetro genera sonidos de distintas frecuencias, desde los más graves hasta los más agudos, variando también la intensidad del volumen.Respuesta del paciente
Cada vez que percibe un sonido, el paciente debe indicar que lo ha escuchado mediante un gesto, como levantar la mano o pulsar un botón.Registro de resultados en el audiograma
El especialista anota los umbrales auditivos en un gráfico llamado audiograma, donde se representa:Eje horizontal: las frecuencias (Hz).
Eje vertical: la intensidad en decibelios (dB).
Este gráfico permite visualizar de manera clara si existe pérdida auditiva y en qué grado.
Para qué sirve esta prueba
Determinar el tipo y grado de pérdida auditiva.
Identificar patrones característicos (por ejemplo, dificultad para oír sonidos agudos).
Decidir si el paciente puede beneficiarse de audífonos y qué tipo sería el más adecuado.
Hacer seguimiento de la evolución auditiva a lo largo del tiempo.
Audiometría verbal o logoaudiometría
La audiometría verbal evalúa un aspecto fundamental de la audición: la capacidad de entender el habla, no solo de oír sonidos. Esta prueba permite conocer cómo procesa el cerebro la información verbal que recibe a través del oído.
Es especialmente útil en casos donde el paciente oye sonidos pero tiene dificultad para comprender palabras, algo frecuente en pérdidas auditivas relacionadas con sonidos agudos o problemas de discriminación auditiva.
Qué evalúa la logoaudiometría
La capacidad de repetir palabras presentadas a distintos niveles de volumen.
El porcentaje de comprensión verbal, clave para valorar el impacto real de la pérdida auditiva en la vida cotidiana.
La claridad con la que el paciente distingue palabras similares.
La diferencia entre oír un sonido y entender el lenguaje hablado.
Cómo se hace
Presentación de palabras
El audiólogo lee o reproduce a través de los auriculares listas de palabras previamente estandarizadas.Respuesta del paciente
El paciente debe repetir exactamente las palabras escuchadas.Registro del porcentaje de aciertos
Según el número de palabras correctamente repetidas, se obtiene un índice de discriminación verbal, que indica la capacidad de comprensión.Repetición a diferentes volúmenes
La prueba se realiza con distintos niveles de intensidad para analizar cómo varía la comprensión según el volumen.
Para qué sirve esta prueba
Evaluar si el problema principal es de audición o de comprensión del habla.
Determinar qué expectativas reales puede tener un paciente al utilizar audífonos.
Identificar dificultades específicas en la discriminación de sonidos del habla.
Detectar problemas auditivos que no se evidencian completamente con la audiometría tonal.



